
Hace unos días estuvimos en La Real Fábrica de Vidrio artesanal de La Granja de San Ildefonso. Cuenta con una exposición de botellas, copas con grabados, vidrieras y un largo etcétera de objetos fabricados entre los siglos XVIII y XIX, además de mostrar los materiales, herramientas y objetos que se utilizaban en la fabricación.

La directora pertenece a la Cofradía de Investigadores, de la que forma parte mi abuelo materno, y se prestó a servir de guía. Nos explicó, entre otras mil cosas, cuál es la diferencia entre el cristal y el vidrio; el primero cuenta entre sus componentes con plomo, mientras que el segundo carece de dicho material.


Llegó un momento en que, en vez de hacer otra botella, el artesano hizo una figurita de un lagarto. Yo me quedé estupefacta, pues siempre había creído que las figuritas de cristal se tallaban a partir de un bloque. Pero estaba equivocada. En vez de tallar en sólido, moldeó la figura con unas tenacillas estando aún líquida y pegada a la vara. Me sorprendió de veras la precisión, seguridad y rapidez con la que daba pellizquitos a aquella bola de vidrio hasta convertirla en un lagarto.
Os animo a todos que visitéis La Granja de San Idelfonso: la Real Fábrica, los jardines, el palacio, los bosques de Valsaín, el centro de interpretación en la naturaleza (CENEAM) y la Boca del Asno (...¿y ésto qué es??? Investigadlo).